Acababa de comer y decidí recostarme en la
galería de la casa para reposar un momento. Lo primero que hice fue quitarme
los lentes para también descansar la vista. Allí también estaba mi madre
tomando un poco de aire fresco. Con la vista fijada al cielo, mientras observaba
las nubes ella exclama con tono alegre: “¡Ojalá
y lloviera esta tarde!”. Fonéticamente hablando, esa también fue mi
respuesta: “Sí… Ojalá y yo viera”…
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