Segundo juego de la Serie Divisional de 2009. Primera temporada en el nuevo Yankee Stadium. Los Yankees estaban perdiendo de Minnesota por dos carreras con un hombre en base y venía al bate Alex Rodríguez, quien en sus últimos 31 turnos al bate en post temporada había conectado apenas 2 hits. En ese preciso momento, aquel hombre con salario de +27 millones de dólares anuales no era el principal hombre de confianza, créanme.
Un grupo de amigos y yo esperábamos con angustia el siguiente lanzamiento. Pero, aunque ansiosos, la mayoría ya habíamos perdido la esperanza; sería un out seguro y los Yankees perderían. Aparentemente no era así el sentir en el estadio, pues por la TV se escuchaba el famoso coro "let’s go yankees" repetido una y otra vez por miles de fanáticos al unísono. En ese instante, MC, quien estaba a mi lado, pronunció las siguientes palabras: “Vamos Alex, buena vista. Ten buena vista, Alex”. Segundos después, en el próximo lanzamiento A-Rod conecta un cuadrangular por el right-center field, remolcando así 2 carreras. El estadio newyorkino se vino abajo. La sorpresa fue tan grande que nos dejó a todos atónitos e inmóviles en estado de shock. No fue así para MC, que reaccionó de una manera inolvidable para todo aquel que estuvo allí presente en su casa. El juego acabó en el 11vo inning, con el marcador 4-3 a favor de los Yankees.(ver video)
¿Cuántas veces no nos hemos encontrado en situaciones similares? Quizás no intentando golpear con un palo un objeto a 100mph (160km/h), pero sí con un enorme problema con poco tiempo para resolver. Tal vez no contemos con un salario millonario, pero sí con el conocimiento de que tenemos dones, habilidades y talentos con los que fuimos equipados para resolver situaciones apremiantes. Bien se podría comparar la algarabía que hubo en ese play con “la gran nube de testigos” que Pablo en la Biblia nos dice que nos ve correr en el estadio (Hebreos 12:1). Y bueno, no tenemos a alguien en la televisión animándonos, pero sí a alguien en los cielos que cree en nosotros aun cuando los demás no.
La clave quizás está en ver entre líneas y en analizar cada situación que vivimos: 1) viendo qué tenemos en nuestras manos (un bate, recursos, tiempo, talentos, conocimiento); 2) teniendo pendiente la gran nube de testigos (los cielos, familiares, amigos, jefes, compañeros de clase o de trabajo) que espera ver nuestro éxito; y 3) recordando en quién tenemos depositada nuestra confianza y que a su vez confía en nosotros (Dios). La idea es ver cada situación o momento desde afuera, más allá de lo que simplemente aparenta o se evidencia frente a nuestras narices. Al tener conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor podemos ejercitar el “andar en fe”.
Detente, espera tu pitcheo, los ojos sobre la pelota, usa lo que tienes en tus manos…
Y no te olvides: Ten “buena vista”...
*Ale

1 comentarios:
Excelente reflexion...una noche especial que recordare por siempre junto a mis amigos.
http://pensando-en-alta-voz.blogspot.com/
Publicar un comentario